
Ivan Perke, más conocido como Peketo, es uno de los seis personajes jugables del videojuego indie de lucha The Black Heart.
Es el fantasma trastornado de un niño que quiere el poder del Corazón Negro para cubrir el mundo de rojo sangre.
Cuando estaba vivo, aprendió artes ocultas en secreto espiando a su padre. Durante uno de sus experimentos, abrió accidentalmente un portal al Otro Mundo, donde quedó maravillado por la intensidad del color rojo y por el poder del rey de ese lugar.
El portal se cerró y Peketo fue devuelto a la Tierra, lo que lo sumió en una profunda decepción. Obsesionado con lo que había visto, comenzó a asesinar personas únicamente para contemplar el rojo de su sangre, el único comparable al del Otro Mundo. Entre sus víctimas se encontraba su propio padre.
Tras matar a muchas personas, fue capturado y finalmente asesinado como acto de venganza por un familiar de una de sus víctimas.
Gracias a los múltiples pactos que había realizado mientras practicaba ocultismo, Peketo resucitó como un extraño fantasma. En su forma espectral puede viajar libremente al Otro Mundo, donde busca el corazón del rey, actualmente en posesión de Final, para reclamar ese poder como propio.
Nivel: 2-C
Nombre: Peketo, Ivan Perke[1]
Origen: The Black Heart
Características:
Clasificación y Ocupación: Asesino Serial
Resistencia a:
Potencia de Ataque: Nivel Universal+ (Puede luchar contra Final y dañarlo con sus ataques[3].)
Velocidad: Inconmensurable (Luego de resucitar como un fantasma, fue capaz de viajar desde el Mundo Humano hasta el Otro Mundo[1], apenas ganó la capacidad de teletransportación, la cual usa para el desplazamiento y dirección de sus ataques en sus combates[3]. En su búsqueda del Corazón Negro, con su nuevo poder viajó entre los mundos hasta llegar al Infinito Caos[1], un sitio que existe en el espacio entre ambos mundos[5] y que no se rige por las leyes de estos, siendo esta dimensión lo primero que hubo y lo último que habrá en The Black Heart[6]. Comparable a Final, al poder luchar contra él y esquivar sus diversos ataques[3].)
Fuerza de Levantamiento: Sobrehumano
Resistencia: Nivel Universal+
Durabilidad: Infinita (Al ser un fantasma inmortal[2] que durará hasta los 3000 años[1], no posee problemas en arrancarse su propia cabeza para usarla como arma[3], o incluso luchar contra otro fantasma como su padre, con su final dejando entrever que su pelea con él durará por un tiempo indefinido, al ambos no poder matarse de manera definitiva[3].)
Alcance: Cuerpo a cuerpo estándar
A pesar de que sus capacidades cognitivas se encuentran profundamente afectadas por sus severos trastornos mentales y por su corta edad —factores que lo vuelven una entidad impulsiva, errática y difícil de predecir—, Peketo ha demostrado poseer una capacidad de aprendizaje anómala.
Siendo aún un niño, logró aprender complejos principios de hechicería, observando en secreto a su padre mientras este estudiaba antiguos libros de ocultismo. Sin recibir instrucción directa, Peketo fue capaz de reproducir y comprender rituales avanzados, lo que eventualmente le permitió pactar con los muertos y adquirir la inmortalidad en un periodo de tiempo notablemente corto. Esta capacidad de asimilación volvió a manifestarse cuando, tras leer un antiguo libro árabe, dedujo por sí mismo la existencia del Corazón Negro y el inmenso poder que este contenía. Dicho descubrimiento resulta especialmente significativo, ya que su padre —pese a contar con años de experiencia y estar profundamente inmerso en el estudio del ocultismo— nunca llegó a comprender ni identificar dicho artefacto[1].
Peketo es un combatiente de estilo errático y visceral, guiado casi exclusivamente por su deseo de provocar daño físico y ver la sangre de su oponente. No obstante, esta aparente falta de control no debe confundirse con incompetencia. A pesar de dejarse llevar por sus impulsos asesinos , Peketo ha demostrado ser capaz de enfrentarse a oponentes con amplia experiencia en la caza y combate contra entidades sobrenaturales, como Final[1][3].
Su habilidad en combate es fundamentalmente básica, pero extraordinariamente eficiente. Peketo se especializa en ataques directos y letales, siendo capaz de decapitar a sus víctimas con sorprendente facilidad a pesar de su baja estatura. Una de las claves de su peligrosidad radica en el uso creativo de sus habilidades sobrenaturales, en particular la teletransportación, al emplear este poder tanto para realizar ataques sorpresa como para desorientar a sus enemigos mediante cadenas sucesivas de desplazamientos instantáneos. Estas maniobras culminan, generalmente, con un ataque final dirigido a puntos vitales, siendo el corazón su objetivo preferente[3].
Peketo es un niño profundamente perturbado, moldeado por una infancia marcada por el abuso físico de su padre alcohólico, lo que distorsionó por completo su percepción de la violencia. Al haber crecido sin reconocer el maltrato como algo condenable, terminó normalizando el daño ajeno hasta el punto de asesinar a su propio padre y a seis personas más, actos que no le generaron culpa ni remordimiento alguno, pues jamás los percibió como incorrectos. Sus acciones están motivadas por una fascinación enfermiza por el color rojo y por la sangre derramada, la cual considera como un medio necesario para no sentirse triste. Esta visión retorcida de la realidad se intensificó tras su propia muerte a manos del hermano de una de sus víctimas, un suceso que recibió con alegría, ya que su pacto con los muertos y la inmortalidad resultante le hicieron creer que su existencia le permitiría obtener “todo el rojo del mundo”[1].
Desde el punto de vista de Final, Peketo es alguien cuya fuerza proviene de su lisa y llana maldad, algo sin justificación y que merece ser destruido[3]. Sin embargo, Peketo no se ve a sí mismo como alguien malvado a pesar de que su objetivo final, al querer el Corazón Negro, es el teñir al mundo de sangre: considera que quienes se oponen a sus deseos son personas aburridas, dominadas por el miedo y con demasiado que perder, y cree que todos deberían vivir sin dudas ni límites. Aquellos que rechazan esa visión, desde su perspectiva, no merecen seguir viviendo, del mismo modo que decidió hacerlo con su padre[1].
Tácticas Estándar: Peketo no sigue ningún estilo de combate ni aplica tácticas convencionales. Aunque posee la capacidad básica para pelear y utilizar eficazmente su cuchillo y sus poderes, su forma de luchar está guiada únicamente por su deseo de ver la sangre de su oponente. Se deja llevar por impulsos asesinos constantes, atacando de manera errática y violenta, sin planificación ni control, priorizando siempre causar daño por encima de cualquier estrategia o autodefensa.
Equipamiento: Cuchillo[3]
Debilidades: Debido a su corta edad y profunda inestabilidad mental[2], Peketo tiende a enojarse con facilidad y a reaccionar de forma impulsiva ante cualquiera que se oponga a sus ideales, ya que estas confrontaciones le evocan los abusos sufridos por parte de su padre. Esta ira descontrolada fue la causa directa de su condena a enfrentarse eternamente a él, un fantasma inmortal como Peketo, sin importarle quedar atrapado en un ciclo “infinito” de muertes y resurrecciones[1].
| Victorias: | Ninguna |
| Derrotas: | Ninguna |
| Inconclusos: | Ninguno |
Hilos de discusión que involucran a Peketo
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