Vine a este reino para cumplir una promesa... ¡y ahora lo he conseguido! Esa promesa que hice hace tanto tiempo... Una promesa que me hice a mí mismo... ¡Una promesa de gloria! ¡Gloria para mí, Zote el Poderoso! Nunca dudé de mí mismo, nunca vacilé, y ahora he conseguido todo lo que deseaba.
— Zote a si mismo
He luchado toda mi vida. He matado a cientos, no, a miles de enemigos. ¿Y estos necios creen que pueden enfrentarse a mí en combate? ¡Es una locura! Parece que les ha invadido un poderoso deseo de ser destruidos. Muy bien, entonces. Zote el Poderoso les concederá su deseo...
Precepto uno: "Gana siempre tus batallas". Perder una batalla no te aporta nada y no te enseña nada. ¡Gana tus batallas o no te involucres en ellas!
Precepto dos: "No dejes que se rían de ti". Los tontos se ríen de todo, incluso de sus superiores. Pero cuidado, ¡la risa no es inofensiva! La risa se propaga como una enfermedad y pronto todo el mundo se está riendo de ti. Debes atacar rápidamente el origen de esta alegría perversa para evitar que se propague.
Precepto tres: "Descansa siempre". Luchar y vivir aventuras pasa factura a tu cuerpo. Cuando descansas, tu cuerpo se fortalece y se repara. Cuanto más descansas, más fuerte te vuelves.
Precepto cuatro: "Olvida tu pasado". El pasado es doloroso, y pensar en él solo te traerá infelicidad. Piensa en otra cosa, como el futuro o la comida.
Precepto cinco: "La fuerza vence a la fuerza". ¿Tu oponente es fuerte? ¡No importa! Simplemente supera su fuerza con aún más fuerza y pronto será derrotado.
Precepto seis: "Elige tu propio destino". Nuestros mayores nos enseñan que nuestro destino está escrito antes incluso de que nazcamos. Yo no estoy de acuerdo.
Precepto siete: "«No llores por los muertos". Cuando morimos, ¿las cosas mejoran o empeoran para nosotros? No hay forma de saberlo, así que no deberíamos molestarnos en llorar. Ni en celebrar, para el caso.
Precepto ocho: "Viaja solo". No puedes confiar en nadie, y nadie te será siempre leal. Por lo tanto, nadie debería ser tu compañero constante.
Precepto nueve: "Mantén tu hogar ordenado". Tu hogar es donde guardas tu posesión más preciada: tú mismo. Por lo tanto, debes esforzarte por mantenerlo limpio y ordenado.
Precepto diez: "Mantén tu arma afilada". Me aseguro de que mi arma, "Terminavidas", esté bien afilada en todo momento. Así es mucho más fácil cortar cosas.
Precepto once: "Las madres siempre te traicionarán". Este precepto se explica por sí mismo.
Precepto doce: "Mantén tu capa seca". Si tu capa se moja, sécala tan pronto como puedas. Llevar capas mojadas es desagradable y puede provocar enfermedades.
Precepto trece: "Nunca tengas miedo". El miedo solo puede frenarte. Enfrentarse a tus miedos puede suponer un esfuerzo tremendo. Por lo tanto, lo mejor es no tener miedo desde el principio.
Precepto catorce: "Respeta a tus superiores". Si alguien es superior a ti en fuerza o inteligencia, o en ambas cosas, debes mostrarle respeto. No lo ignores ni te rías de él.
PPrecepto quince: "Un enemigo, un golpe". Solo debes usar un único golpe para derrotar a un enemigo. Cualquier golpe adicional es un desperdicio. Además, al contar tus golpes mientras luchas, sabrás a cuántos enemigos has derrotado.
Precepto dieciséis: "No dudes". Una vez que hayas tomado una decisión, llévala a cabo y no mires atrás. De esta manera, lograrás mucho más.
Precepto diecisiete: "Cree en tu fuerza". Puede que otros duden de ti, pero hay alguien en quien siempre puedes confiar: tú mismo. Asegúrate de creer en tu propia fuerza y nunca vacilarás.
Precepto dieciocho: "Busca la verdad en la oscuridad". Este precepto también se explica por sí mismo.
Precepto diecinueve: "Si lo intentas, lo conseguirás". Si vas a intentar algo, asegúrate de conseguirlo. Si no lo consigues, ¡habrás fracasado! Evita esto a toda costa.
Precepto veinte: "Di solo la verdad". Cuando hables con alguien, es cortés y también eficaz decir la verdad. Pero ten cuidado, porque decir la verdad puede crearte enemigos. Es algo que tendrás que soportar.
Precepto veintiuno: "Sé consciente de tu entorno". ¡No camines mirando al suelo! Debes levantar la vista de vez en cuando para asegurarte de que nada te pille por sorpresa.
Precepto veintidós: "Abandona el nido". Tan pronto como pude, dejé mi lugar de nacimiento y me lancé al mundo. No te quedes en el nido. Allí no hay nada para ti.
Precepto veintitrés: "Identifica el punto débil del enemigo". Todos los enemigos con los que te enfrentas tienen un punto débil, como una grieta en su caparazón o el hecho de estar dormidos. ¡Debes estar constantemente alerta y examinar a tu enemigo para detectar su debilidad!
Precepto veinticuatro: "Ataca el punto débil del enemigo". Una vez que hayas identificado el punto débil de tu enemigo según el precepto anterior, atácalo. Esto lo destruirá al instante.
Precepto veinticinco: "Protege tu punto débil". Ten en cuenta que tu enemigo intentará identificar tu punto débil, por lo que debes protegerlo. ¿La mejor protección? No tener ningún punto débil en primer lugar.
Precepto veintiséis: "No confíes en tu reflejo". Al mirar fijamente ciertas superficies brillantes, es posible que veas una copia de tu propio rostro. El rostro imitará tus movimientos y parecerá similar al tuyo, pero no creo que sea de fiar.
Precepto veintisiete: "Come todo lo que puedas". Cuando comas, come todo lo que puedas. Esto te dará energía extra y te permitirá comer con menos frecuencia.
Precepto veintiocho: "No mires fijamente a la oscuridad". Si miras fijamente a la oscuridad y no ves nada durante demasiado tiempo, tu mente comenzará a divagar sobre viejos recuerdos. Los recuerdos deben evitarse, según el precepto cuatro.
Precepto veintinueve: "Desarrolla tu sentido de la orientación". Es fácil perderse cuando se viaja por cavernas sinuosas y tortuosas. Tener un buen sentido de la orientación es como tener un mapa mágico dentro de la cabeza. Muy útil.
Precepto treinta: "Nunca aceptes una promesa". Rechaza las promesas de los demás, ya que siempre se rompen. Las promesas de amor o compromiso matrimonial deben evitarse especialmente.
Precepto treinta y uno: "Las enfermedades viven en la suciedad". Si pasas demasiado tiempo en lugares sucios, te enfermarás. Si te alojas en casa de otra persona, exige a tu anfitrión el máximo nivel de limpieza.
Precepto treinta y dos: "Los nombres tienen poder". Los nombres tienen poder, por lo que nombrar algo es otorgarle poder. Yo mismo bauticé a mi clavo como "Terminavidas". ¡No me robes el nombre que se me ocurrió! ¡Inventa uno propio!
Precepto treinta y tres: "No muestres respeto al enemigo". ¡Ser galante con tus enemigos no es una virtud! Si alguien se opone a ti, no merece respeto, amabilidad ni misericordia.
Precepto treinta y cuatro: "No comas inmediatamente antes de dormir". Esto puede causar inquietud e indigestión. Es solo sentido común.
Precepto treinta y cinco: "Arriba es arriba, abajo es abajo". Si te caes en la oscuridad, es fácil perder el sentido de la orientación y olvidar cuál es la dirección hacia arriba. ¡Ten presente este precepto!
Precepto treinta y seis: "Las cáscaras de huevo son frágiles". Una vez más, este precepto se explica por sí mismo.
Precepto treinta y siete: "Pide prestado, pero no prestes". Si prestas y te devuelven el préstamo, no ganas nada. Si pides prestado y no devuelves el préstamo, lo ganas todo.
Precepto treinta y ocho: "Cuidado con la fuerza misteriosa". Una fuerza misteriosa nos oprime desde arriba, empujándonos hacia abajo. Si pasas demasiado tiempo en el aire, la fuerza te aplastará contra el suelo y te destruirá. ¡Ten cuidado!
Precepto treinta y nueve: "Come rápido y bebe despacio". Tu cuerpo es delicado y debes alimentarlo con mucha prudencia. La comida debe ingerirse lo más rápido posible, pero los líquidos a un ritmo más lento.
Precepto cuarenta: "No obedezcas ninguna ley salvo la tuya propia". Las leyes escritas por otros pueden resultarte incómodas o suponer una carga. Deja que tus propios deseos sean tu única ley.
Precepto cuarenta y uno: "Aprende a detectar las mentiras". Cuando los demás hablan, suelen mentir. Examínalos y pregúntales sin descanso hasta que revelen su engaño.
Precepto cuarenta y dos: "Gasta el Geo cuando lo tengas". Algunos se aferran a su Geo, incluso llevándoselo a la tumba cuando mueren. Es mejor gastarlo cuando puedas, para poder disfrutar de diversas cosas en la vida.
Precepto cuarenta y tres: "Nunca perdones". Si alguien te pide perdón, por ejemplo, un hermano tuyo, niégaselo siempre. Ese hermano, o quienquiera que sea, no se merece tal cosa.
Precepto cuarenta y cuatro: "No se puede respirar agua". El agua es refrescante, pero si intentas respirarla te llevarás una desagradable sorpresa.
Precepto cuarenta y cinco: "Una cosa no es otra".<br<Esto debería ser obvio, pero he tenido a otras personas que intentaban argumentar que una cosa, que es claramente lo que es y no otra cosa, es en realidad otra cosa, que no lo es. ¡Manténgase alerta!
Precepto cuarenta y seis: "El mundo es más pequeño de lo que crees". Cuando eres joven, tiendes a pensar que el mundo es vasto, enorme, gigantesco. Es algo natural. Por desgracia, en realidad es bastante más pequeño que eso. Puedo decirlo, ahora que he viajado por todo el país.
Precepto cuarenta y siete: "Fabrica tu propia arma".<br<Solo tú sabes exactamente lo que necesita tu arma. Yo mismo fabriqué «Life Ender» con madera de concha cuando era joven. Nunca me ha fallado. Ni yo a ella.
Precepto cuarenta y ocho: "Ten cuidado con el fuego". El fuego es un tipo de espíritu ardiente que baila sin control. Puede calentarte y proporcionarte luz, pero también te chamuscará el caparazón si te acercas demasiado.
Precepto cuarenta y nueve: "Las estatuas no tienen sentido". ¡No les rindas culto! Nadie ha hecho nunca una estatua de ti ni de mí, así que ¿por qué deberíamos prestarles atención?
Precepto cincuenta: "No te detengas en los misterios". Algunas cosas en este mundo nos parecen acertijos. O enigmas. Sin embargo, si el significado detrás de algo no es evidente de inmediato, no pierdas el tiempo pensando en ello. Simplemente sigue adelante.
Precepto cincuenta y uno: "Nada es inofensivo". Si se les da la oportunidad, todo en este mundo te hará daño. Amigos, enemigos, monstruos, caminos irregulares. Desconfía de todos ellos.
Precepto cincuenta y dos: "Cuidado con los celos de los padres". Los padres creen que, como nos han creado, debemos servirles y nunca superar sus capacidades. Si deseas forjar tu propio camino, debes vencer a tu padre. O simplemente abandonarlo.
Precepto cincuenta y tres: "No robes los deseos de los demás". Cada criatura guarda sus deseos encerrados dentro de sí misma. Si vislumbras los deseos de otra persona, resiste la tentación de reclamarlos como propios. No te llevará a la felicidad.
Precepto cincuenta y cuatro: "Si guardas algo bajo llave, conserva la llave". Nada debe permanecer bajo llave para siempre, así que conserva tus llaves. Con el tiempo volverás y abrirás todo lo que has escondido.
Precepto cincuenta y cinco: "No te inclines ante nadie". Hay personas en este mundo que imponen su voluntad a los demás. ¡Reivindican la propiedad de tu comida, tu tierra, tu cuerpo e incluso tus pensamientos! No han hecho nada para ganarse estas cosas. Nunca te inclines ante ellos y asegúrate de desobedecer sus órdenes.
Precepto cincuenta y seis: "No sueñes". Los sueños son peligrosos. Ideas extrañas, que no son tuyas, pueden colarse en tu mente. Pero si te resistes a esas ideas, ¡la enfermedad devastará tu cuerpo! Es mejor no soñar en absoluto, como yo.
Precepto cincuenta y siete: "Obedecer todos los preceptos". Lo más importante es que debéis memorizar todos estos preceptos y obedecerlos sin falta. ¡Incluido este! Mmm. ¿Habéis escuchado realmente todo lo que he dicho? Empecemos de nuevo y repitamos los "Cincuenta y siete preceptos de Zote".
Amor mío, cualquier criatura que pueda mantenerse lejos de tí, que voluntariamente te deje atrás o te diga cosas desagradables... ¡Bah! ¡Pobres gusanos, no merecen ni quedarse bajo tu gloriosa sombra! Ella sintió su frío cuerpo calentarse,una sensación que casi había olvidado.
— "El Príncipe Gris" Capítulo 112
Ella le preguntó si le había comprado el amuleto como le había prometido, pero luego él se lo explicó. El amuleto era en realidad de baja calidad y no valía la pena el precio solicitado. Ella entendió perfectamente la sabiduría de su decisión.
— "El Príncipe Gris" Capítulo 136
¿La esposa de ese humilde cartógrafo? ¡Ja! Mi Reina, ¿cómo podrías compararte con ella? ¡Frente a tu belleza embriagadora, todas las demás mujeres son simplemente polvo! ”El Príncipe Gris tembló de ira e indignación ... y amor.
— "El Príncipe Gris" Capítulo 178
El Príncipe Gris era un vagabundo por naturaleza, pero ella no podía soportar estar separada de él. Así que ideó un plan para asegurarse de que ella y su príncipe estarían juntos siempre. Solo tenía que esperar su oportunidad.
Potencia de Ataque: Nivel Estructura Pequeña (El Panteón de Hallownest lo coloca como el trigésimo octavo dios con el que se enfrenta el Caballero en el Panteón de Hallownest[8], haciéndolo superior al Markoth[Valor 2]).
Alcance: Por debajo del alcance cuerpo a cuerpo estándar.
Datos de Combate
Inteligencia: Promedio en general y Sin noción en combate (No muestra experiencia con su arma y puede ser increíblemente torpe, ocasionalmente tropezando con sus pies).
Alineación: Caótico Neutral (Zote, a pesar de afirmar ser un caballero, suele mostrarse como una persona egoísta que intenta provocar peleas con los demás. Es muy egocéntrico y no agradece a los demás que le salven de su propia arrogancia).
Debilidades: Es extremadamente confiado y arrogante, subestimando constantemente a sus oponentes.
Ataques y Técnicas Notables
Nombre
Descripción
Imagen
Azotar
El Príncipe Gris carga contra el Caballero, agitando el aguijón ante él. El Príncipe Gris Zote agita su aguijón durante 2 a 4 segundos. Una vez que está agotado, cae al suelo, enviando una onda de choque en cada dirección. Mientras se agita, se mueve con impulso, como si estuviera sobre hielo. Hay una variación de este ataque en la que el Príncipe Gris se prepara para azotar, solo para caer y enviar las ondas de choque de inmediato.
Golpe de Sombras
El Príncipe Gris salta en el aire, y cuando aterriza, se transmuta en un pilar de sombras, lanzándose por encima de la arena. Momentos después, golpea hacia abajo, enviando dos grandes ondas de choque a través de la arena en direcciones opuestas. El Príncipe Gris aterriza donde cree que va a estar el Caballero en lugar de donde estaba el Caballero.
Golpe de Aguijón
El Príncipe Gris salta en el aire y golpea con su uña. Este ataque apunta al Caballero. El Príncipe Gris clava su aguijón en el lugar donde está el Caballero cuando alcanza el vértice de su salto, justo antes de dar la vuelta. Cuando golpea su uña, dos ondas de choque brotan del punto de impacto y viajan a través de la arena. El que está frente al Príncipe Gris es más grande que el que viaja detrás de él. Hay una variación de este ataque que involucra al Príncipe Gris alcanzando el vértice de su salto y, en lugar de golpear hacia abajo, hace piruetas en el aire para reajustar su objetivo y luego golpea hacia abajo.
Salto
El Príncipe Gris salta alrededor de la arena. El Príncipe Gris puede encadenar hasta tres saltos seguidos. Cada vez que Gray Prince aterriza, envía dos pequeñas ondas de choque en cualquier dirección que cruzan la arena.
Registros de Batallas
Victorias:
Ninguna
Derrotas:
Ninguna
Inconclusos:
Ninguno
Notas a Pie de Página
↑ 1,01,1Hollow Knight ~ Batalla contra Zote en el Coliseo de los Insensatos
↑"Precepto cincuenta y seis: "No sueñes". Los sueños son peligrosos. Ideas extrañas, que no son tuyas, pueden colarse en tu mente. Pero si te resistes a esas ideas, ¡la enfermedad devastará tu cuerpo! Es mejor no soñar en absoluto, como yo". - Zote